Encontrando Liberación

Por Stephen Bell

Contenido

ENCONTRANDO LIBERACIÓN………………………….1

FALTA DE PERDÓN……………………………………………2

MALDICIONES………………………………………………….3

El OCULTISMO………………………………………………….8

ATADURAS DEL ALMA……………………………………..10

LOS PECADOS DE PADRES………………………………11

ENCONTRANDO LIBERACIÓN

…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, para pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos (Lucas 4:18).

La libertad total es una promesa para nosotros a través del Señor Jesucristo. Si deseamos obtenerla, deberemos atender algunos de los problemas que residen en nosotros debido al pasado. Los creyentes estarán incapacitados hasta que ellos confronten y resuelvan las áreas presentadas en este libro.

Satanás es un legalista. Él conoce sus derechos y siempre los exige. Por ejemplo, él usa la falta de perdón como terreno propicio para atormentar y negarse a salir. Cuando él tiene tales derechos legales, ningún ministerio, por frecuente e intenso que sea, traerá alivio hasta que esos derechos sean removidos.

Nosotros hemos presenciado tremendas liberaciones en personas que han conquistado lo que parece imposible de perdonar, además de maldiciones, contactos ocultos, ataduras espirituales, pecados de sus antepasados.

No todas las cosas escritas en este libro son aplicables a cada individuo en el Cuerpo de Cristo. Sin embargo, la mayor parte de la información es crucial para aquellos que desean ser totalmente libres.

Posiblemente Dios ha puesto esta información en sus manos como el arma que usted desesperadamente necesita conocer y utilizar.

Porque dice: En tiempo favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. ¡He aquí ahora el tiempo más favorable! ¡He aquí ahora el día de salvación! (2 Corintos 6:2).

Falta de Perdón

Y su señor, enojado, le entregó a los verdugos hasta que le pagara todo lo que le debía. Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano (Mateo 18:34, 35).

Tenemos que perdonar. No perdonar es la causa principal de la mayoría de las dolencias y problemas personales. Las Escrituras insisten en que tenemos que perdonar para ser perdonados y recibir respuesta a nuestras oraciones.

El efecto dañino del no perdonar es el depósito de la hiel de amargura en nuestro ser interior. La mayoría de las dolencias son el resultado de la levadura de amargura que opera en nuestro ser, teniendo un efecto devastador en nuestros cuerpos.

Dios reveló la relación entre la amargura y las enfermedades físicas en las aguas de Mará (Éxodo 15). Al endulzar las aguas amargas Él reveló un nuevo atributo de su naturaleza: “Yo soy el Dios que te sana”.  Una experiencia amarga requiere de un Dios que trae sanidad física.

El verdadero perdón no puede ser iniciado por emociones o sentimientos. Entre en acción cuando se hace una decisión intelectual. Quizás nunca vamos a “sentir” el deseo de perdonar. Tenemos que ejercitar nuestra voluntad y decidir perdonar.

ORACIÓN MODELO DE PERDONAR

Padre, en el nombre de Jesús, tengo que hacerte una confesión. No he amado, más bien he resentido a ciertas personas que me han herido o decepcionado. En mi corazón he rehusado perdonar. Ahora clamo a ti, Padre, para que me ayudes a perdonar.

En el nombre de Jesús, ahora mismo perdono a: (nombre a todas las personas vivas o muertas, grupos, organizaciones, que el Espíritu Santo traiga a su memoria). Perdone todas las heridas, decepciones, y dolores causados por cualquiera de estos.

Padre, en el nombre de Jesús, ahora me perdono a mí mismo.

NOTA: Es más efectivo hablar en voz alta cuando se repiten estas oraciones. Dé al Espíritu Santo tiempo suficiente para mostrarle todo lo que sea necesario. Algunas veces usted se sentirá impulsado a tratar con situaciones que usted considera resueltas. Posiblemente sea necesario repetir estas oraciones durante semanas o meses antes que llegue a sentir que las emociones provocadas por el resentimiento hayan desparecido por completo. No es necesario olvidar. Pero usted tiene que perdonar hasta que a usted no le “duele” más. 

MALDICIONES

Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero) (Gálatas 3:13).

Contrario a la opinión popular, las maldiciones son absolutamente reales. En la vida de algunos creyentes están provocando el caos ahora mismo,

Jesús se acercó un día a una higuera. No encontrando fruto en ella, le dijo al árbol: “Nadie comerá más fruto de ti nuevamente”. A la mañana siguiente, cuando Él y sus discípulos iban pasando por el mismo lugar, vieron a la higuera seca desde sus raíces.

Pedro le dijo: “Maestro, he aquí la higuera que maldejiste se ha secado” (Marcos 11:21).

Al hablar contra la higuera. Jesús trajo una maldición sobre el1a.

Una maldición se le define como: “proferir un deseo maligno contra alguien; conjurar o imprecar el mal; desear que un daño o perjuicio recaiga sobre otro; aborrecer tanto que traer una maldición sobre él; infamar, vejar, hostigar, o atormentar con grandes calamidades”.

Las maldiciones se activan con palabras habladas. Las Escrituras nos dicen que las palabras no son meros sonidos de los labios, sino que la vida y la muerte están en el poder de la lengua. Las palabras son agentes enviados para hacer el bien o el mal, a nosotros mismos u a otros.

Lea acerca de las bendiciones y maldiciones en Deuteronomio del capítulo 27 al 30. Cuando Moisés habló estas palabras al pueblo, esas bendiciones y maldiciones fueron activadas para siempre. Jesús vino a redimirnos de las maldiciones acarreadas por nuestros pecados. Pero para protegernos de esas maldiciones tenemos que caminar en obediencia a los principios de la Palabra de Dios. El pecado abre la puerta para que las maldiciones entren en nuestras vidas.

Algunas veces, cuando ministramos a otros, nosotros enfrentamos una situación que no tiene una solución aparente. Aun reprendiendo a los demonios, orando, confesando la Palabra, y ayunando, no logramos quebrantar el poder del enemigo. Frecuentemente por conocer la Palabra, el Espíritu Santo revela una maldición. Después de romper las maldiciones verbalmente, la liberación se hará manifiesta.

Algunos dice, “Jesús se ha hecho cargo de todo eso por nosotros”.

Sí, PERO NO EN FORMA AUTOMÁTICA. ¿Fuiste salvado automáticamente? ¿Recibiste el bautismo en el Espíritu Santo automáticamente?

Para ilustrar esto, supongamos le da a usted un catálogo de un famoso almacén (como Sears) y le dice que todo ya está pagado por completo. Y si usted desea algo, puede tenerlo con sólo cumplir con las condiciones impuestas. Para recibir la mercadería, usted únicamente tiene que llenar correctamente una orden y enviarla al lugar indicado. Si no hay orden, no hay mercadería, esté pagada o no.

Semejantemente, Jesús pagó por cada promesa encontrada en las Escrituras, con lo que Él hizo en la cruz. Las Escrituras son para todo creyente — pero NO AUTOMÁTICAMENTE. Tenemos que apropiarlas, eso es tomarlas y mantenerlas. Todo debe ser hecho como Dios lo ordena.

Apocalipsis 12:11 dice: “Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero y por la palabras de su testimonio”.  La victoria se hizo realidad en sus vidas sobre la base de su testimonio personal.

Cuando alguna persona no puede ser liberada, siempre hay una razón. Algunas veces es porque las maldiciones no han sido rotas por medio del poder de la sangre y la palabra hablada. Hemos descubierto que las maldiciones actúan como escudos y vallados alrededor de demonios. Estos espíritus malignos pueden ser invocados y obligados a manifestarse durante ministerio, pero no podrán salir hasta que la maldición o las maldiciones hayan sido discernidas y rotas.

Frank Hammond, autor de “Cerdos en la Sala”, cuenta una experiencia que tuvo con una mujer que vino para recibir ayuda. A pesar de que ella tenía el Espíritu Santo, seguía experimentando ciertas dificultades en su vida. Sus hijos estaban sufriendo extrañas enfermedades y molestias. Ella vivía en tormento. Siguiendo la dirección del Espíritu Santo, Frank cuestionó a la mujer acerca de cualquier experiencia que pudiera ser causa de una maldición. Esto pronto le hizo recordar las palabras de una mujer que había trabajado como su sirvienta.

La sirvienta había sido hallada robando, y tuvo que ser acusada y sometida a juicio. Cuando la despidió, la sirvienta airada dijo: “Usted no tendrá nada sino problemas durante los próximos diez años”. Como la mayoría de la gente, la dama cristiana hizo caso omiso a la amenaza de su disgustada sirvienta. Pero mientras Frank Hammond le ministraba, rompiendo las maldiciones, ella y sus hijos comenzaron a vomitar. La liberación se manifestó plenamente (vea Levítico 18:25).

Dos años después del ministerio, esta creyente en Cristo seguía testificando de un cambio radical y de una victoria completa en su vida y en las de sus hijos.

Recuerde: TODAS LAS RESPUESTAS ESTÁN EN LA PALABRA DE DIOS. Necesitamos profundizarnos más en la Palabra de Dios y liberarnos — liberarnos completamente.

Después de enseñar sobre las maldiciones cierta tarde, yo empecé a ministrarle a la gente que estaba presente, hablando y orando simplemente sobre ellas. Mientras rompía maldiciones familiares, dos de los que no habían podido fluir en las lenguas de alabanza y oración, comenzaron a regocijarse en una nueva lengua. Así descubrimos una clave para aquellos que han tenido dificultades en poder hablar en otras lenguas.

El siguiente esquema es para su estudio personal. Tome su Biblia y busque cada pasaje de la Escritura. ¡Puede haber un avance para usted! ¡Debemos estar de acuerdo en eso! 

TIPOS DE MALDICIONES

I. Maldiciones por el pecado — Génesis 4:2-7.

A. Maldiciones de la ley—Génesis 3:10; Deuteronomio 28.
B. Pecados de los padres—Números 14:18.
C. Maldiciones por nacimiento ilícito—Deuteronomio 23:2.
D. Maldiciones por contactos con hechicería y cosas relacionadas con el ocultismo—Deuteronomio 18:9-13.

II. Maldiciones por palabras

A. Promesas rotas — el ejemplo de Jonás 2:9.
B. Palabras de otros-habladas por sus padres u otras personas cuando todavía era niño. Las confesiones de los padres acerca de sus hijos constituyen una fuerte maldición. Por ejemplo: Nunca vas a servir para nada, Eres un estúpido, Todo lo haces mal, etc. Si alguien le habla algo negativo, renuncie inmediatamente sus palabras. Diga: En el nombre de Jesús, yo no permito que esas palabras afecten mi vida. Si usted ha dicho una palabra negativa acerca de sí mismo, pida perdón, arrepiéntase y renúnciela.

III. Maldiciones por desobediencia y desorden.

A. Desorden familiar—Malaquías 4:6; Proverbios 3:33.
B. Desordenes o desobediencia en la iglesia—Malaquías 2:2; Jeremías 17:5.
C. No diezmar—Malaquías 3:9.
D. No ayudar en la obra de Dios—Jueces 5:23; Jeremías 48:10.

Refiriéndonos a la ilustración del catálogo de un famoso almacén (Sears u otro), una maldición es como algo que usted no ordenó. ¿Si un artículo indeseable le fuera entregado a su puerta, qué haría usted? RECHAZARLO y DEVOLVERLO. Haga lo mismo con las maldiciones (Vea Salmo 7:16 y 106:17). 

MALDICIONES BÍBLICAS

Así la maldición sin causa nunca vendrá  (Proverbios 26:2).

Cualquier pecado merecedor de muerte traerá una maldición de parte de Dios (vea Deuteronomio 21:22, 23).
1. Los que maldicen o maltratan al verdadero pueblo de Israel (Génesis 27:29; Génesis 12:3; Números 24:9).
2. Los que voluntariamente engañan (Jeremías 9:23; Jeremías 48:10; Malaquías 1:14; Génesis 27; 12).
3. La mujer adúltera (Números 5:27).
4. Los desobedientes a los mandamientos de Dios (Deuteronomio 11:28; Daniel 9:11; Jeremías 11:3).
5. Los idólatras (Jeremías 44:8; Deuteronomio 29:17-19; Éxodo 20:5; Deuteronomio 5:8,9).
6. Los que poseen o guardan objetos malditos (Deuteronomio 7:25; Josué 6:18).
7. Los que se niegan a acudir en ayuda del Señor (Jueces 5:23).
8. La casa de los malvados (Proverbios 3:33).
9. El que no da al pobre (Proverbios 28:27).
10. La tierra por la desobediencia del hombre (Isaías 24:3-6).
11. Jerusalén es una maldición para todas las naciones, si los Judíos se rebelan contra Dios (Jeremías 26:2-6).
12. Los ministros que fallan en darle la gloria a Dios (Malaquías 2:2; Apocalipsis 1:16).
13. Los que le roban a Dios los diezmos y las ofrendas (MaIaquías 3:9; Hageo 1:6-9).
14. Los que atiendan a sus esposas en vez de Dios (Génesis 3:17).
15. Los que tienen en poca estima a sus padres o los tratan con menosprecio (Deuteronomio 27:16).
16. Los que esculpen imágenes (Deuteronomio 27:15; Éxodo 20:4; Deuteronomio 5:8). 
17. Los que a sabiendas engañan a la gente, quitándole sus propiedades o moviendo el límite de su propiedad (Deuteronomio 27:17). Cambian o tuercen las leyes de Dios.
18. Los que se aprovechan de los ciegos (Deuteronomio 27:18).
19. Los que oprimen a extranjeros, viudas o huérfanos (Deuteronomio 27:19; Éxodo 22:22-24).
20. El que se echa con la esposa de su padre (Deuteronomio 27:20).
21. El que se echa con alguna bestia (Deuteronomio 27: 21; Éxodo 22:19).
22. El que se echa con su hija (Deuteronomio 27:22).
23. Los que hieren (o difaman) solapadamente a su prójimo (Deuteronomio 27:24).
24. Los que reciben dinero para matar a los inocente (Deuteronomio 27:24).
25. Los adúlteros (Job 24:15-18; Deuteronomio 22:22-27).
26. Los soberbios (Salmo 119:21).
27. Los que confían en el hombre y no en Dios (Jeremías 17:5).
28. Los que hacen la obra de Dios engañosamente (Jeremías 48:10).
29. El que guarda su espada de la sangre (el que se niega ir a la guerra, o sea el que  no participa en la lucha espiritual) (Jeremías 48:10; l Reyes 20:35-42).
30. El que da mal por bien (Proverbios 17:13).
31. Los hijos ilegítimos (Deuteronomio 32:2).
32. Los hijos nacidos de uniones incestuosas (Génesis 19:36-38).
33. Los homicidas (Éxodo 21:12).
34. Los que asesinan con premeditación (Éxodo 21:14).
35. Los hijos que hieren a sus padres (Éxodo 21:15).
36. Los secuestradores (Éxodo 21:16; Deuteronomio 24:7).
37. Los que maldicen a sus padres (Éxodo 21:17).
38. Los que provocan la muerte de los no nacidos (aborto inducido) (Éxodo 21:22, 23).
39. Los que no evitan la muerte de otros (Éxodo 21:29).
40. Los que ofrecen sacrificio a dioses falsos (Éxodo 22:20).
41. Los que se involucran en la hechicería (Éxodo 22:18).
42. Los que intentan apartar a alguien del Señor (Deuteronomio 13:6-11).
43. Los que siguen los horóscopos (Deuteronomio 17:2-5).
44. Los que se rebelan contra el ministerio (Deuteronomio 17:12).
45. Los falsos profetas (Deuteronomio 18:19-22).
46. Las mujeres que no mantienen su virginidad hasta el matrimonio (Deuteronomio 22:13-21).
47. Los padres que no disciplinan a sus hijos, pero los honran más que a Dios (l Samuel 2:17, 27-36).
48. Los que maldicen a sus gobernantes (l Reyes 2:8,9; Éxodo 22:28).
49. Los que enseñan la rebelión contra el Señor (Jeremías 28:16, 17).
50. Los que niegan amonestar a los que pecan (Ezequiel 3:18-21).
51. Los que violan el día del reposo (Éxodo 31:14; Números 15:32-36).
52. Los que sacrifican seres humanos o pasan a sus hijos por el fuego (Levítico 20:2).
53. Los que participan en sesiones espiritistas y en la adivinación) (Levítico 20:6).
54. Los homosexuales y las lesbianas (Levítico 20:13).
55. Los que tienen relaciones sexuales durante la menstruación (Levítico 20:18).
56. Los que se comunican con los muertos y los que se entregan a la adivinación (Levítico 20:27).
57. Los que blasfeman el Nombre del Señor o maldicen a Dios (Levítico 24:15,16).
58. Los que tienen una mente carnal (Romanos 8:6).
59. Los sodomitas (los que practican el sexo anal u oral) (Génesis 19:13, 24.25).
60. Los hijos rebeldes (Deuteronomio 21:18-21).
61. La desobediencia a la voz de Dios, sus mandamientos y estatutos (Deuteronomio 28:15-68).
62. Los que «tocan» a los ungidos del Señor (l Crónicas 16:21.22; Salmo 105:15).
63. Los que pervierten el Evangelio de Cristo (Gálatas 1:8,9).
64. Los que le añaden a o quitan de la Palabra de Dios (Apocalipsis 22:18, 19).
65. Los que niegan actuar sobre la Palabra de Dios (Deuteronomio 27:26).
66. Los que escogen lo que no es del agrado del Señor (Isaías 65:11-15; note el versículo 12).
67. Los que ofenden a los niños (o a cualquiera) que creen en Jesucristo (Mateo 18:4-7).
68. Los que descienden a «Egipto» (el sistema mundial) por ayuda, y no miran al Señor (Isaías 31:1-3).
69. Los testarudos y rebeldes (1 Samuel 15:22,23).
70. Los que aman la maldición, la maldición cae sobre ellos (Salmo 109:17-20).
71. Los desórdenes familiares (Malaquías 4:6).

Para romper maldiciones, haga referencia a Gálatas 3:13 y Colosenses 2:14. Lea estos versículos en voz alta. También utilice la siguiente oración:

ORACIÓN MODELO PARA ROMPER MALDICIONES

(Para ser leída en voz alta)

Padre celestial en el nombre de Jesús, declaro que yo soy tu hijo verdadero. Yo he sido comprado con la sangre de Jesús. Te pertenezco.

No pertenezco al diablo. El diablo no tiene derechos sobre mí, y no tiene poder sobre mí, debido a la sangre preciosa de Jesucristo. Padre, tú has conocido todos mis pecados. Te los he confesado todos. Me arrepiento de ellos ahora mismo y te pido que me perdones. Perdóname por cada pecado y borra todas las manchas de mi corazón y de mi vida - porque tu Palabra me dice que cuando confieso mi pecado, tú me lo perdonas y me limpias de todas mis iniquidades. Yo no sólo confieso mi propio pecado, sino los pecados que fueron cometidos por mis padres, abuelos, y bisabuelos - pecados que le dieron entrada a ciertas maldiciones dentro de mi familia. Yo confieso esos pecados a ti, para que el poder de esas maldiciones sea rota por medio del la sangre derramada del Señor Jesucristo.

En el nombre de Jesús, yo reprendo y quebranto el poder de mis propios pecados y del los pecados de mis antepasados o de cualquier otra persona y me libero de su influencia. Yo he sido redimido por la sangre del Cordero, por lo tanto he sido redimido de la maldición del la ley. Yo rompo el poder de cualquier cosa malvada que ha salido de mi boca.  Reclamo todo lo que cedí a Satanás y me establezco en la fe del Señor Jesús. Reclamo la bendición en vez de la maldición.

Rompo el poder de toda mala palabra que a sabiendas o no haya sido hablada en contra de mí por cualquier persona. Cancelo esa palabra hablada y el poder de la maldición con la autoridad del nombre de Jesucristo, nuestro Señor.

Yo creo en tu poder, Señor Jesús. Yo creo en tu redención. Yo creo de todo corazón que tú eres mi Salvador y mi Libertador. Yo le confieso con mi boca y confieso que el poder de cada maldición está roto ahora en la autoridad de tu nombre.
Yo ordeno que todo espíritu maligno que haya entrado en mí por la puerta de la maldición me abandone ahora mismo en el nombre de Jesucristo.

A ti maldición diabólica, yo te reprendo y ordeno que te vayas. (Ahora permite que se vayan. Si algún nombre específico o cosa extraña pasa por su mente, declárelos y repréndalos para que le abandonen. Se tendrán que ir en el nombre de Jesús de Nazaret).
EL OCULTISMO

No sea hallado en ti quien haga pasar por fuego a su hijo o a su hija, ni quien sea mago, ni exorcista, ni adivino, ni hechicero,  ni encantador, ni quien pregunte a los espíritus, ni espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es una abominación a Jehovah. Y por estas abominaciones Jehovah tu Dios los echa de delante de ti (Deuteronomio 18:10-12).

La mayoría de la gente no comprende la fuerte trampa que viene por el contacto con el ocultismo. A menudo el engaño pasa no detectado hasta que se manifiesta en duras consecuencias.

Muchos creyentes creen erróneamente que todos los efectos de tales contactos son borrados o eliminados a la hora de la conversión. Como en el caso de las maldiciones, nosotros tenemos que ACTUAR si lo que deseamos es una completa libertad.

Es necesario que entendamos:

Primero, cuan abominable es el ocultismo para Dios. Es rebelión reconocer la ayuda de los espíritus malignos, aun en broma. Por esta razón Dios requiere que nosotros renunciemos a todo contacto con el ocultismo en forma individual.

Segundo, que la asociación directa no es necesario para ser oprimidos por los espíritus que operan en el ocultismo. La ignorancia no nos protegerá de la presencia del maligno. La opresión puede venir simplemente por estar presentes durante una práctica oculta. Satanás jamás juega limpio.

Tercero, como echar fuera los espíritus del ocultismo. Renunciar a la práctica del ocultismo no es suficiente. Tiene que ser ordenado a salir, específicamente.

Cuarto, debido a que algunos de estos espíritus malignos son fuertes, es probable que usted necesite ayuda de alguien para librarse completamente.

La siguiente lista es para ayudarle a librarse de todas las abominaciones ocultas. El rápido incremento de tales manifestaciones diabólicas hace imposible que esta lista sea completa.

CLASES DE OCULTISMO

El ocultismo es la participación o el envolvimiento en cualquier forma con la adivinación, las prácticas de magia, el espiritismo, las sectas o doctrinas de las religiones falsas. Los contactos con el ocultismo pueden haber ocurrido en la niñez. La contaminación con el ocultismo puede venir de previas generaciones (uno puede heredar poderes psíquicos o espíritus familiares) (Deuteronomio 5:7-9).
LA ADIVINACIÓN (Proverbios 3:5-7)
Las cartas del tarot y otras cartas de adivinación; lectura de la palma de la mano, bolas de cristal, hojas de té; análisis de la escritura; juegos tales como la Ouija, Calabozos y Dragones; ESP, telepatía, kabala, horóscopos, clarividencia, vudú, péndulos, astrología, y cualquier cosa que prediga el futuro u oriente su vida (Isaías 47:13; 2 Reyes 1:1-4).

LAS PRÁCTICAS DE MAGIA Y ESPIRITISMO (Deuteronomio 18:9-12)
Brujería; supersticiones; magia negra, blanca y neutral; talismanes de la buena suerte, fetiches, misterios, amuletos, mascotas, medallas, objetos o prendas de la buena suerte (patas de conejo, herraduras, recuerdos, etc.); signos del zodíaco; hechizos, encantamientos, maleficios; pócimas o brebajes; materializaciones, apariciones, fantasmas, duendes; curas mágicas y botánicas; diagnosis por medio del péndulo o varas; médium y sesiones espiritistas, levitación, necromancia (comunicación con los muertos o guías espirituales), escritura automática, adivinación; el uso de horquillas y otros objetos para encontrar agua, petróleo, minerales, sistemas de alcantarillado bajo tierra o tuberías de agua, etc.; parapsicología, poderes psíquicos, segunda visión, hipnosis, auto-hipnosis; influencia remota a la mente subconsciente de otros, auras, metafísica, ciencia mental, auto-realización, visiones, trances, sueños, psicometría; acupuntura; YingYang; y toda la literatura, música, arte, etc. relacionada con el ocultismo.

RELIGIONES FALSAS, SECTAS Y ENSEÑANZAS (Gálatas 1:8,9)
Testigos de Jehová, Mormonismo, Catolicismo Romano con todos sus fiestas, mariología, santos patronales, y cofradías, Santería, Vudú, Ciencia Cristiana, Rosacrucismo, Teosofía, Unity, Unitarios, Fe Bahai, Espiritismo, Cienciología, Cristodelfianismo, Movimiento de Paz Interior, Hermandad de Fronteras Espirituales, Asociación para la Investigación Iluminada, Fundación de América para Investigación Religiosa; autores como Edgar Cayce, Jean Dixon, Arthur Ford, Ruth Montgomery, experiencias como viajes del alma, proyección astral, Eckanar; religiones y enseñanzas orientales tales como Zen, Tao Budismo, Hinduismo, Islam, Haré Krishna, Meditación Trascendental, I Ching, reencarnación, karma, yoga; otras agrupaciones como la Logia Masónica, la Estrella del Oriente, Boy Scouts, Muchachas Guías, el Movimiento de la Nueva Era, y los Alcohólicos Anónimos. Cualquier grupo u organización que no profesa la doctrina de Cristo, incluyendo su encarnación y la obra expiatoria por medio de su sangre.

OTRAS ÁREAS
Películas acerca del ocultismo tales como El Exorcista, El Mago de Oz, Los Gremlins, E.T. (esta película es muy diabólica presentando la levitación, curaciones psíquicas, E.S.P. y la reencarnación), las películas de Disney, etc.; programas de televisión tales como La Isla del la Fantasía, Hechizada, Mr. Wizard; las caricaturas más contemporáneas; los juegos de video (la mayoría con un tema de ocultismo y de naturaleza diabólica); la música Rock and Roll ministra opresión y controla la mente a través de su ritmo y su «backward masking» (mensajes subconscientes y sugestivos que se escuchan al correr la cinta al revés); publicidad subliminal (hemos encontrado mosaicos de baño cubiertos con minúsculas caras diabólicas que causan temor en los que usan el baño); muñecas y animales de peluche han causado problemas en algunos niños. Las marionetas o los títeres son altamente diabólicos aunque sean utilizados por ministerios Cristianos. Muchos juguetes son actualmente medios de opresión demoníaca. Figuras tales como Los Amos del Universo, Transformers, G.I. Joe y los Destroyers muestran maldad y violencia y provocan serias opresiones a los niños que los poseen.

ORACIÓN MODELO PARA RENUNCIAR AL OCULTISMO

Padre celestial, a ti clamo ahora en el nombre de Jesús. Gracias por la cruz y la sangre de Jesús. Gracias por la resurrección y por haberme hecho una nueva criatura en Cristo Jesús.

Padre, tengo que hacerte una confesión. Debido a mi ignorancia, estupidez y terquedad, he buscado experiencias y conocimientos sobrenaturales aparte de ti. He desobedecido tu Palabra, conforme a Deuteronomio 17:2-5 y 18:10-12. Te pido que me ayudes a renunciar a todas estas cosas y que me limpies en cuerpo, alma, y espíritu.

Satanás, cierro cualquier puerta que te haya abierto por medio de mis contactos con el ocultismo.

Yo renuncio a todo contacto con lo siguiente: (nombre en voz alta todo contacto con lo oculto que venga a su mente),

En el nombre de Cristo Jesús, renuncio también a toda herencia psíquica que quizás tenga y rompo cualquier influencia o control endemoniado que haya en la línea hereditaria diez generaciones atrás en ambos lados de mi familia.

Ahora renuncio y abandono toda influencia psíquica y oculta a que he estado expuesto, consciente e inconscientemente.

Renuncio a todo culto que niega la eficacia de la sangre de Jesucristo y su encarnación.

Renuncio a toda filosofía que niega la muerte y resurrección corporal de Jesucristo.

Ordeno a todo espíritu de ocultismo y brujería que me deje ahora mismo en el nombre de Cristo Jesús y por medio de su sangre.

¡VETE YA!

ATADURAS DEL ALMA

Aconteció que cuando David terminó de hablar con Saúl, el alma de Jonatán se quedó ligada a la de David, y Jonatán le amó como a sí mismo (1 Samuel 18:1).
Las ataduras del alma son tejidos espirituales formados a través de intensas relaciones con cónyuges, amigos íntimos, adúlteros, compromisos, sectas, etc.

Algunas ataduras del alma no son buenas.

En el espíritu, la atadura del alma se parece a un cordón umbilical extendido de una persona a otra. A menos que este cordón sea cortado, será imposible liberarse de una relación indeseable.

Es posible tener ataduras del alma con un grupo u organización. En esto consiste el tremendo poder manipulador de las sectas. Todas las ligaduras de naturaleza diabólica deben ser rotas por medio de la oración y la lucha espiritual. De preocupación particular son las relaciones con esposos anteriores, compañeros sexuales, individuos que nos dominan, y sectas o grupos que ejercen un control estricto sobre sus socios.

Pida al Padre celestial que le revele cualquier persona o grupo que esté causando cautiverio en su vida. Rompa las ataduras del alma una a una repitiendo la siguiente oración:

ORACIÓN MODELO PARA ROMPER LAS ATADURAS DEL ALMA

En el nombre de Jesucristo, escojo despojarme de la vieja creación. Aparto cualquier remanente de ataduras del alma con personas en mi pasado que podrían atarme o estorbar mi crecimiento y testimonio cristiano. Vengo ahora en contra de tales ataduras del alma. Las rechazo y elimino en el nombre del Señor Jesucristo. Cristo Jesús es mi victoria, mi santificador, separándome en el Cuerpo de Cristo hacia una libertad total. ¡Alabado sea el nombre de Jesús!

Proclamo que toda atadura maligna del alma sea rota. Renuncio a cada una de ellas en el nombre del Señor Jesucristo. Ordeno que esas ligaduras sean desechas porque yo he sido limpiado por la sangre derramada por Jesús y he nacido de nuevo por obra de su Espíritu Santo. La victoria de su resurrección sobre la tumba me da poder y autoridad sobre tales cosas.

Satanás, me declaro libre de ti y de tus demonios. Declaro que mi única atadura es con el Cuerpo liberado de Cristo, para ser entretejido con los demás miembros en amor en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Te alabo, amado Señor, porque tú eres el León de la Tribu de Judá. Tú rompes toda cadena. Tú permites que el oprimido sea libre. Tú abres la cárcel a todos los cautivos.

¡ALELUYA!

Yo rompo las ataduras del alma con lo siguiente: (nombre ahora específicamente cualquier persona, grupo, organización, o cosa que le venga a la mente).

En el nombre del Señor Jesucristo me declaro libre de todas las cuerdas, bandas, ataduras, tentáculos de las ataduras del alma y ordeno a todos los espíritus de personalidades de cualquier otra persona o personas que me abandonen ¡AHORA!         

Gracias a ti, Jesús, por mi libertad. ¡AMEN!

LOS PECADOS DE LOS PADRES

Jehová es lento para la ira y grande en misericordia. Él perdona la iniquidad y la rebelión, pero de ninguna manera dará por inocente al culpable. Castiga la maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación (Números 14:18).

Como dijimos en el capítulo acerca de las maldiciones, cuando alguna persona no puede ser liberada, siempre hay una razón. Gracias a Dios por las personas que no descansan hasta que encuentran la respuesta y son realmente libres.

Un hermano en Cristo que vivía en Hawaii deseaba sinceramente ser libre de la esclavitud que había en su vida. El Señor respondió a todas sus peticiones con una revelación de que los pecados de su padre y abuelito eran la raíz o causa de sus problemas.

El negocio deshonesto de bienes raíces de su padre natural produjo una maldición en su vida, causando constantes problemas con los propietarios de las casas donde él vivía. El se vio obligado a trasladarse doce veces en cosa de cinco años. A veces fue estafado en sus negocios de compra y venta de inmuebles.

Siguiendo la dirección del Espíritu Santo, él confesó los pecados de sus antepasados inescrupulosos como si fueran propios, pidiéndole al Padre celestial que los perdonara y quitara las maldiciones que habían venido sobre él y su familia debido a ellos. Su estilo de vida pronto comenzó a cambiar. La opresión se disipó y una libertad nueva fue suya.

Por favor estudie los siguientes versículos de las Escrituras:

Éxodo 20:3-5; Éxodo 34:7; Jeremías 32:18; Lamentaciones 5:7; Ezequiel 20:27-30; Levítico 26:40; Nehemías 9:2; Nehemías 9:16.

Algunos piensan que Ezequiel 18 contradice esta enseñanza, pero un estudio cuidadoso del pasaje mostrará que no es así. Juan 9:1-3 indica un efecto continuado de este principio bíblico.

ORACIÓN MODELO DE LOS PECADOS DE LOS PADRES

Padre, en el nombre de Jesús, te confieso que yo deseo ser liberado de las iniquidades de mi vida pasada, incluyendo las de mis antepasados. Yo sé que todos mis pecados son perdonados por medio de la sangre de Jesús y que para ti es como si yo nunca hubiese pecado. Empero, sé también que las experiencias del pasado han afectado profundamente mis emociones, mente, y voluntad. El enemigo las ha usado para oprimirme y evitar un cambio radical en mi vida. Pido liberación de las consecuencias de ellas ahora mismo. Libérame también de las consecuencias de los pecados de mis antepasados.

Muéstrame, Padre celestial, cada obra maligna, pecado, perversidad, falla o iniquidad que me ha alcanzado y me ha estorbado para poder disfrutar de la libertad completa en Cristo Jesús. Los confieso como pecados y recibo perdón para mí y para mi familia. Remito todos esos pecados, y me desato de todas las consecuencias y maldiciones. En el nombre de Jesucristo, destruyo todas las maldiciones de los pecados de mis antepasados hasta la tercera y cuarta generación.
De acuerdo con 1 Juan 1:9 acepto el perdón por todos esos pecados y te doy gracias, Padre, por limpiarme a mí y mi familia de toda injusticia por medio de la sangre de Cristo Jesús.

Satanás, te reprendo a ti y a todos tus demonios. ¡Déjame ahora mismo! No tienes más motivo para quedarte. En el nombre de Jesucristo me declaro libre de toda atadura o esclavitud que vino a través de los pecados de mis antepasados.

¡Gracias, Padre celestial, en el nombre de Jesús! ¡AMEN!

© Derechos reservados por Stephen Bell 
Rev. 08.04.06
Publicado por:
The Key Publications
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Euless, TX 76040
USA

Tel. 817 283 1700

www.streamsoftruth.com

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